Todos tenemos rasgos de personalidad: hay personas más desconfiadas, más ordenadas, más dependientes o más necesitadas de atención. Un trastorno de la personalidad aparece cuando esos rasgos son tan rígidos e intensos que causan sufrimiento a la persona o a quienes la rodean y se repiten en casi todas las situaciones.
El DSM-5, el manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría, describe diez tipos de trastornos de la personalidad agrupados en tres grupos o clusters: A, B y C. En esta guía explicamos cada uno, en qué se diferencian de una simple forma de ser y cómo se tratan.
¿Qué es un trastorno de la personalidad?
Es un patrón duradero de pensar, sentir y comportarse que se aparta de forma marcada de lo esperable en la cultura de la persona, es inflexible, empieza en la adolescencia o al principio de la edad adulta, se mantiene estable en el tiempo y provoca malestar o problemas importantes.
La diferencia con un rasgo de carácter no es el rasgo en sí, sino su rigidez y sus consecuencias. Ser ordenado no es un trastorno; necesitar que todo esté perfecto hasta el punto de no terminar nunca un trabajo y discutir con todo el mundo por ello, puede serlo.
Los tres grupos de trastornos de la personalidad
| Grupo | Trastorno | Rasgo central |
|---|---|---|
| A: raros o excéntricos | Paranoide | Desconfianza y suspicacia generalizadas |
| A: raros o excéntricos | Esquizoide | Distancia emocional y desinterés por las relaciones |
| A: raros o excéntricos | Esquizotípico | Pensamiento y percepciones inusuales, incomodidad social |
| B: dramáticos o inestables | Antisocial | Desprecio por las normas y por los derechos de los demás |
| B: dramáticos o inestables | Límite | Inestabilidad emocional, miedo al abandono, impulsividad |
| B: dramáticos o inestables | Histriónico | Búsqueda constante de atención y emocionalidad teatral |
| B: dramáticos o inestables | Narcisista | Necesidad de admiración, grandiosidad y poca empatía |
| C: ansiosos o temerosos | Por evitación | Miedo intenso al rechazo y sentimiento de inferioridad |
| C: ansiosos o temerosos | Dependiente | Necesidad excesiva de que otros cuiden y decidan |
| C: ansiosos o temerosos | Obsesivo-compulsivo | Perfeccionismo, control y rigidez |
Grupo A: trastornos raros o excéntricos
Trastorno paranoide de la personalidad
Se caracteriza por una desconfianza generalizada hacia los demás, incluidos amigos, familia y pareja. La persona tiende a interpretar las intenciones ajenas como malintencionadas, busca pistas que confirmen sus sospechas, guarda rencor y es muy sensible a los desaires. Como consecuencia, suele aislarse y deteriorar sus relaciones más cercanas.
Trastorno esquizoide de la personalidad
Quien lo presenta muestra poco interés por las relaciones cercanas, incluidas las familiares, y prefiere las actividades solitarias. Expresa pocas emociones y parece indiferente a los elogios y a las críticas. A diferencia de la timidez, no hay un deseo de relacionarse frenado por el miedo: el interés por los demás es, sencillamente, bajo.
Trastorno esquizotípico de la personalidad
Combina una gran incomodidad en las relaciones con rarezas en el pensamiento, la percepción y el comportamiento: creencias mágicas o supersticiosas, experiencias perceptivas inusuales, forma de hablar peculiar o ideas de referencia, como pensar que los demás hablan de uno. Se parece en algunos rasgos a la esquizofrenia, pero sin los síntomas psicóticos mantenidos que la definen.
Grupo B: trastornos dramáticos, emocionales o inestables
Trastorno antisocial de la personalidad
Se caracteriza por el desprecio y la violación de los derechos de los demás: engaño, impulsividad, irritabilidad y agresividad, irresponsabilidad y ausencia de remordimiento. Para diagnosticarlo deben haberse dado problemas de conducta antes de los 15 años. En el lenguaje común se asocia a la psicopatía, aunque no son exactamente lo mismo; lo explicamos en nuestro artículo sobre los psicópatas adaptados o integrados.
Trastorno límite de la personalidad
Es el más frecuente en las consultas. Implica una gran inestabilidad en las emociones, las relaciones y la imagen de uno mismo, un miedo intenso al abandono, impulsividad y, a menudo, autolesiones. Le dedicamos una guía completa sobre el trastorno límite de la personalidad, con sus nueve criterios y los tratamientos que funcionan.
Trastorno histriónico de la personalidad
Las personas con este trastorno necesitan ser el centro de atención y se sienten incómodas cuando no lo son. Su expresión emocional es intensa pero cambiante y algo teatral, cuidan mucho su apariencia para atraer las miradas y pueden comportarse de forma seductora en contextos que no lo piden. Suelen tener baja tolerancia a la frustración y una gran necesidad de aprobación.
Trastorno narcisista de la personalidad
Se caracteriza por un sentido grandioso de la propia importancia, la necesidad de admiración y la falta de empatía. La persona puede exagerar sus logros, sentir que merece un trato especial y aprovecharse de los demás. Detrás de esa fachada suele haber una autoestima muy frágil, que reacciona con rabia o con hundimiento ante la crítica.
Grupo C: trastornos ansiosos o temerosos
Trastorno de la personalidad por evitación
Sus rasgos centrales son el miedo intenso a la crítica y al rechazo y un fuerte sentimiento de inferioridad. La persona desea relacionarse, pero evita las situaciones sociales, los trabajos con trato personal o las relaciones nuevas salvo que esté segura de que la van a aceptar. Se solapa en parte con la ansiedad social, aunque en el trastorno por evitación el patrón es más amplio y afecta a la propia identidad.
Trastorno dependiente de la personalidad
Implica una necesidad excesiva de que otros se ocupen de uno, lo que lleva a una conducta sumisa y a un gran miedo a la separación. A la persona le cuesta tomar decisiones cotidianas sin consejo, evita llevar la contraria por miedo a perder el apoyo y, cuando termina una relación, busca otra con urgencia. Puede llegar a tolerar situaciones de maltrato con tal de no quedarse sola.
Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad
Se caracteriza por la preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control, a costa de la flexibilidad y la eficacia. Son personas muy rigurosas con las normas, con dificultad para delegar y para tirar cosas, a menudo volcadas en el trabajo. No hay que confundirlo con el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo): en el TOC aparecen obsesiones y rituales que la persona vive como ajenos y angustiosos, mientras que en el trastorno de la personalidad el perfeccionismo se vive como algo propio y razonable.
La mirada actual: de categorías a dimensiones
Las diez categorías del DSM-5 son útiles para entenderse, pero tienen limitaciones: muchas personas cumplen criterios de más de un trastorno y otras no encajan del todo en ninguno. Por eso la última clasificación de la Organización Mundial de la Salud, la CIE-11, ha cambiado el enfoque. En lugar de diez tipos, valora:
- La gravedad del trastorno: leve, moderada o grave, según cuánto afecta a la identidad y a las relaciones.
- Los rasgos que predominan: afectividad negativa, desapego, disocialidad, desinhibición y anancastia (perfeccionismo y rigidez).
- Un patrón límite específico, que recoge lo que antes se llamaba trastorno límite de la personalidad.
En la práctica, los profesionales siguen usando los nombres clásicos, pero cada vez se presta más atención al grado de afectación y a cómo funciona cada persona, más que a la etiqueta.
¿Por qué aparecen los trastornos de la personalidad?
No hay una causa única. Se combinan factores genéticos y de temperamento con experiencias tempranas: estilos de crianza, vínculos de apego inseguros, entornos inestables y, en muchos casos, experiencias de maltrato, abuso o negligencia. Ninguno de estos factores por sí solo explica el trastorno, y tener un trastorno de la personalidad no es culpa de la persona.
¿Tienen tratamiento?
Sí. El tratamiento principal es la psicoterapia, que suele ser de larga duración porque trabaja patrones muy arraigados. La medicación puede ayudar con síntomas concretos, como la ansiedad o la depresión, pero no cambia los rasgos de fondo. Con un tratamiento adecuado, muchas personas ganan flexibilidad, regulan mejor sus emociones y mejoran mucho sus relaciones.
Si vives en Salamanca o prefieres la terapia online, puedes leer cómo trabajamos en PsicoTorres en la página de tratamiento de los trastornos de la personalidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos tipos de trastornos de la personalidad hay?
El DSM-5 describe diez, agrupados en tres grupos: A (paranoide, esquizoide y esquizotípico), B (antisocial, límite, histriónico y narcisista) y C (por evitación, dependiente y obsesivo-compulsivo). La CIE-11 de la OMS ya no usa tipos cerrados y los describe por gravedad y rasgos.
¿Cuál es el trastorno de la personalidad más común?
En las consultas de salud mental el más frecuente es el trastorno límite de la personalidad. En la población general, algunos estudios sitúan por delante el obsesivo-compulsivo de la personalidad.
¿Se puede tener más de un trastorno de la personalidad?
Sí, es bastante habitual que una persona cumpla criterios de varios a la vez, sobre todo dentro del mismo grupo. Es una de las razones por las que la CIE-11 ha pasado a un modelo por rasgos.
¿Un trastorno de la personalidad es una enfermedad mental?
Es un trastorno mental reconocido por los manuales diagnósticos, pero no implica perder el contacto con la realidad ni ser peligroso. Se trata de una forma de funcionar que causa sufrimiento y que puede cambiar con tratamiento.

